Ofensiva contra la ideología en el Parlamento canario: La maternidad y la familia frente a la ingeniería de género
El relato oficialista de las cuotas y la división ha chocado de frente con el sentido común y la defensa de la ley natural en sede parlamentaria
Invitado por el grupo político VOX, el presidente del Instituto de Política Social (IPSE), Pablo Hertfelder García-Conde ha comparecido ante la comisión de Igualdad del Parlamento de Canarias, protagonizando una intervención que ha desmontado las bases conceptuales de las políticas del Ejecutivo autonómico, a las que acusó abiertamente de atentar contra la familia y la maternidad.
Desarmando el dogma: «La violencia no tiene género»
Frente a la asimilación acrítica de los postulados de la corrección política por parte de la mayoría de los partidos de la cámara, la intervención de Hertfelder García-Conde destacó por una contundencia intelectual sin complejos. Con una claridad meridiana, el compareciente arremetió contra la terminología politizada que impera en la legislación social actual: «La violencia no tiene género», aseveró de manera tajante ante los diputados de la comisión.
Este desmentido no es un mero debate terminológico; representa una impugnación total a los marcos jurídicos asimétricos que destruyen la presunción de inocencia y colectivizan la culpa en función del sexo. Al señalar que la agresión es una quiebra moral y delictiva de la persona y no una estructura de dominación ideológica, la comparecencia devolvió el foco hacia la verdad antropológica y el respeto a la dignidad individual, principios sistemáticamente orillados por la burocracia de género.
El verdadero diagnóstico: La brecha es de maternidad
Uno de los puntos más combativos e iluminadores de la comparecencia fue la disección de la llamada «brecha de género», uno de los tótems de la ingeniería social contemporánea. Frente a la narrativa victimista que pretende culpar a las empresas y a la estructura social de una supuesta discriminación endémica hacia la mujer, el analista situó el problema en su verdadera dimensión económica y humana.
La brecha real no es de género, sino de maternidad. Los datos y la realidad cotidiana demuestran que las dificultades laborales y económicas de las mujeres en las islas no nacen de su sexo, sino de la penalización social y política que sufren al decidir ser madres. Al ignorar esta realidad, el Gobierno de Canarias no solo yerra en el diagnóstico, sino que implementa protocolos ideológicos que asfixian el verdadero bien común y desprotegen la célula fundamental de la sociedad.
La claudicación institucional: Mientras el Ejecutivo autonómico financia campañas inspiradas en el feminismo de confrontación, las familias canarias carecen de ayudas reales para la conciliación y el fomento de la natalidad, sumiendo a las islas en un preocupante invierno demográfico.
El asalto a la familia y la respuesta institucional
La denuncia formulada en la comisión de Igualdad adquiere una lectura moral y social de hondo calado. Acusar al Gobierno canario de atentar contra la maternidad implica destapar cómo el dinero público de los contribuyentes se destina a desarticular los vínculos familiares a través de normativas educativas y sanitarias de corte radical.
Para la sociedad civil, este tipo de intervenciones supone un necesario despertar. La familia y la maternidad, lejos de ser conceptos negociables u obsoletos, son realidades que el Estado tiene la obligación estricta de proteger, no de deconstruir. Cuando el poder político utiliza las instituciones para tutelar las conciencias y socavar la autoridad de los padres o desproteger la maternidad, el ciudadano se encuentra ante una flagrante extralimitación que debe ser denunciada con valentía.
Consecuencia: El derrumbe de los consensos falsos
La comparecencia de Pablo Hertfelder García-Conde, marca un hito en la resistencia parlamentaria contra el pensamiento único. La consecuencia inmediata de este testimonio es la ruptura del consenso cómodo en el que se movía el Ejecutivo regional.
La lectura periodística es inapelable: las costuras de la ideología de género empiezan a rasgarse cuando se confrontan con la verdad de las familias y la realidad biológica. El desafío lanzado en la comisión de Igualdad no podrá ser silenciado con propaganda; exige que los legisladores decidan si continúan al servicio de agendas ajenas a las necesidades reales del pueblo canario o si regresan a la defensa de los principios inmutables que sostienen a cualquier sociedad fuerte y verdaderamente libre.


